La Persona es una obra de arte perfecta, de gran belleza, que lo tiene todo (cuerpo, mente, corazón, Atman) y, además, con una gran creatividad para transformar y mejorar lo que haga falta. Pero no acabamos de creérnoslo, y poco nos ayudan las muchas informaciones que nos marcan un patrón de cómo ser, cómo hablar, cómo y qué pensar, qué hacer y cómo hacerlo…, un patrón del que, por lo visto, deberíamos ser una copia.
Y nos lanzamos a buscar fuera aquello «que nos solucionará el vivir», «que nos aportará la felicidad y el éxito». Pero aquello, material o no, que debía hacernos felices, no lo hace. ¿Por qué? nos preguntamos desconcertados. Pues porque lo que necesitamos no está fuera, sino dentro de uno mismo. Dentro de nosotros están las condiciones potenciales para vivir con éxito la propia vida.
Y cuando vas silenciando tantos ruidos de la mente, vas aquietando los vaivenes emocionales y vas confiando más en los propios recursos, no te da miedo equivocarte y te atreves a descargar la «mochila» de cosas inútiles que solo te entretienen. Es entonces cuando ves cómo la creatividad, la fortaleza y las soluciones brotan como una fuente.
Te transformas en lo que eres potencialmente: un artista con la especialidad del Arte de Vivir en Armonía.